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sábado, 23 de noviembre de 2013

Tapas Gratis

La puñetera crisis está teniendo un efecto  en cierto modo benigno para Córdoba: Córdoba siempre ha sido un ejemplo  de gastronomía incluso en las pequeñas cosas como pinchos y tapas, pero no me negaréis que  en épocas de bonanza económica  Córdoba ha sido y es por algunas zonas excesivamente cara: no se estilan las tapas y  a la fuerza tienes que sentarte a comer exquisitas raciones  aunque muy caras y la carestía no hace ambiente.
Ahora, en plena crisis hay que reinventarse, aunque sea copiando descaradamente  capitales con ambiente de tapas y aperitivos gratis como Granada, Jaen, Almeria,... Y se esta notando en el ambiente.

Pero tampoco hay que exagerar, o mejor  hay que cuidar  un poco  la publicidad porque se puede volver en contra del establecimiento ofertante.

El caso es que iba  bajando en pleno julio por  Claudio Marcelo con mi amigo Pepe, que ademas de ser un cachondo es endiabladamente tozudo como el personaje de la película  "don Erre que erre", que interpreta magistralmente, como tantas otras Paco Martinez Soria, cuando  observamos  el siguiente cartel publicitario en la acera.

Sin consultarme nada se sienta en un velador e inmediatamente se acerca el camarero:
--¿Que va a ser?, primero hablo yo,
--Una cañita. y Pepe:
-- Yo también quiero una cañita, y me trae vd. la carta para ver  de qué le pido las 15 tapas...
--Ejem, caballero, es una tapa por consumición, vd. me elije una y yo se la sirvo gratis.
-- No , mire:  ese cartel esta publicitando  que con una consumición me ponen 15 tapas gratis y yo quiero mis quince tapas.
--Hombre que no, que es una tapa por consumición!
--Pues ahí no dice eso!
--Pero se sobrentiende!!
--Eso es publicidad engañosa, que si patatín , que si patatán... y mientras yo cada vez mas acalorado y con la lengua pastosa y gorda que no me cabía  en la boca ( mira que ponerse a discutir a las dos de la tarde de un mes de julio...)
En esto que el camarero muy cabreado borró  el dichoso cartel  con la bocamanga de su raída chaquetilla, y con la "malafollá" que a veces le sale al cordobés  dijo,
--Ea, se ha acabado la oferta por hoy!
--Pues ya no quiero la cerveza.
Y seguimos bajando Claudio Marcelo, mi amigo muy cabreado y yo casi deshidratado  y  con la lengua seca  hasta el bar siguiente:
--¿Que van a tomar los señores?
--Una cerveza bien grande!!
--¿Y de aperitivo?, rápidamente me adelante a mi amigo en responder:
--¡¡OTRA CERVEZA!!





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